Tipografías contra las ideas preestablecidas

El profesor de Psicología de la Universidad de Illinois ha realizado un curioso (y muy interesante estudio) acerca de cómo interactúan las personas que leen ciertos tipos de texto (en su caso, textos políticos) con las correspondientes tipografías, en busca

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Reading GlassesEl profesor de Psicología de la Universidad de Illinois ha realizado un curioso (y muy interesante estudio) acerca de cómo interactúan las personas que leen ciertos tipos de texto (en su caso, textos políticos) con las correspondientes tipografías, en busca de tratar de ver si los lectores mantienen su polaridad política conforme van leyendo una información. El estudio resulta muy interesante, sobre todo, por lo que podemos extrapolar a la hora de elegir una tipografía para diseñar una web.Según el estudio, los textos escritos en una tipografía más legible no disminuían la polaridad política de los lectores supuestamente por una razón muy sencilla: si es sencillo de leer, simplemente aceleramos la lectura hasta convertirla prácticamente en una inspección "en diagonal" para quedarnos (o eso pensamos) con los elementos básicos y en todo caso nos detendremos en algunas líneas o párrafos si encontramos un elemento que nos llama la atención.

Esta lectura rápida funciona muy bien cuando tenemos ideas preestablecidas sobre algo (por ejemplo y en el caso de los estudios, ideas políticas preconcebidas) de forma que insconscientemente estamos enfrentando lo que leemos con lo que pensamos o creemos y damos por válido en un proceso de confrontación de ideas y conceptos.

Sin embargo, en un entorno tipográfico mucho más hostil, esa parcialidad inherente desaparece al verse forzado el lector a leer cada una de las palabras de forma más lenta y detenida lo que aumenta la comprensión de las mismas.

Al leer (de verdad) el contenido y no hacerlo de forma diagonal, los conceptos se asimilan de forma total y hacen que el lector sopese y evalúe el contenido de una forma más pausada, haciéndolo menos proclive a desestimar el contenido del texto por sus ideas (políticas) preconcebidas.

Este experimento, a la hora de llevarlo a la práctica, tiene un problema: los participantes en el mismo debían leer forzosamente el contenido suministrado cosa que evidentemente no es factible cuando estamos desarrollando un contenido web y sabemos que nuestro visitante/lector nos va a pedir una máxima legibilidad... aunque luego haga lecturas diagonales.

¿Dónde queda el límite pues?: muy posiblemente en un equilibrio entre legibilidad y lectura rápida.