Quiero ver lo que compro

Hoy, una de las personas a las que sigo en Twitter ha mencionado una red social temática que, a priori, me ha parecido muy interesante. Sin embargo, cuando he accedido a ella he comprobado con sorpresa que a menos que me registrase no podía ver más que la portada. La

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Hoy, una de las personas a las que sigo en Twitter ha mencionado una red social temática que, a priori, me ha parecido muy interesante. Sin embargo, cuando he accedido a ella he comprobado con sorpresa que a menos que me registrase no podía ver más que la portada.

La usabilidad predica las bonanzas de la claridad de propósito y objetivos, en especial en la página de inicio del sitio. En el caso que cito, Movieandgo.com, habían hecho un excelente trabajo a la hora de comunicar su función y lo que esta red social puede aportar:

Movieandgo.com

  • Un buen tagline: «Destinos de Cine y TV»
  • Textos de presentación eficaces y rótulos claros: «Tu red social de destinos de Cine y TV. Miles de destinos te están esperando»
  • Una imagen atractiva y relevante, perteneciente a una de las localizaciones de la película Blade Runner, con una botonera tipo galería para ver otras imágenes (como la de la captura, que corresponde a la trilogía El Señor de los Anillos).
  • Y otras cosas, como un enlace a un vídeo explicativo e incluso algunas cifras para dar idea del volumen de contenidos…
    Sin embargo, no me dejan cotillear —que, siendo francos, es el deporte favorito en una red social—. La información que me dan es controlada, no la elijo yo. Algo muy básico está fallando, y me refiero ahora a otro de los pilares fundamentales de la usabilidad: control y libertad del usuario.

Es importante no perder de vista que, por muy gratuito que sea el registro, conlleva un coste por parte del usuario. No sólo se trata del tiempo, que como dicen los sabios es oro, sino de que a estas alturas cualquier usuario sabe que registrarse en una web puede acarrear muchas molestias en cuanto a correo no deseado se refiere.

Pensémoslo de otra manera: ¿cuántas veces compramos algo sin ver el producto, tan sólo leyendo las características? Muy pocas. A veces, una decisión estratégica como no permitir ver el contenido a menos que el usuario esté registrado puede arruinar un excelente trabajo de usabilidad.

Registrarse en estas condiciones es casi un acto de fe. Quizá por eso, entre los datos que la portada ofrece no figura el número de usuarios. Y es que, como usuario, quiero ver lo que compro.