OuLiPo, taller de literatura matemática

Escribir según ciertas restricciones -eliminar o combinar palabras, forzar estilos, comprimir la expresión- no solo dificulta el trabajo de un escritor sino que lo inspira y conduce por caminos insospechados. Así, desde la limitación, el autor es, paradójicamente, más libre. Esa es la tesis del OuLiPo, Ouvroir de littérature potentielle

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Escribir según ciertas restricciones -eliminar o combinar palabras, forzar estilos, comprimir la expresión- no solo dificulta el trabajo de un escritor sino que lo inspira y conduce por caminos insospechados. Así, desde la limitación, el autor es, paradójicamente, más libre.

Esa es la tesis del OuLiPo, Ouvroir de littérature potentielle en francés, Taller de literatura potencial para nosotros, y uno de los movimientos literarios y matemáticos más fascinantes del último medio siglo.

El taller se fundó en París en 1960 por el escritor Raymond Queneau y el matemático François Le Lionnais después de un Congreso. Aunque el primero había flirteado con el surrealismo y con la patafísica, el OuLiPo rechazaba cualquiera de los tics de las vanguardias: elitismo, programatismo, manifiestos… Lo suyo no tenía nada de individualista ni de subconsciente. En OuLiPo se dedicarían a la literatura experimental mediante técnicas de escritura limitada (las contraintes) en busca de nuevos horizontes.

De referencia es el libro de Queneau "Ejercicios de estilo", donde a partir de una sola anécdota, un corto viaje de un individuo en autobús, se repite la misma historia noventa y nueve veces, con noventa y nueve estilos: poesía, dudas, recitado, precisiones, imprecisiones, retrato, estilo gastronómico, filosofía, comedia, interrogación, estilo vulgar... Así se demuestra cómo a través de la forma, el fondo también cambia.

Juegos típicos oulipianos son los anagramas (Por ejemplo, firmar como "Sander Trecev Leguim", combinatoria de las palabras Miguel de Cervantes), los palíndromos (textos que se pueden leer de derecha a izquierda y viceversa, como "Dábale arroz a la zorra el abad") o los pangramas, o sea, escribir una frase usando todas las letras del alfabeto la menor cantidad de veces, como: "Jovencillo emponzoñado de whisky, ¡qué figurota exhibe!"

Famosos oulipianos fueron Italo Calvino, Harry Matthews y Georges Perec. A este último, sin duda el más mítico y el que llevó más lejos las posibilidades oulipianas, le dedicamos un artículo reciente en nuestro blog.

Por supuesto, el OuLiPo también tiene sus influencias. Los juegos literarios de Jules Renard, Jorge Luis Borges o nuestro Ramón Gómez de la Serna son honrosos antecedentes oulipianos.

A día de hoy, el único español del grupo es Pablo Martín Sánchez, y el primer argentino, Eduardo Berti.
Además de los autores mencionados, libros de interés sobre Oulipo en nuestro idioma son: "Ideas potentes" (Pepitas de calabaza) y "Es un oficio de hombres" (la uña rota).

En Youtube se pueden encontrar algunos vídeos oulipianos, como una entrevista a un joven Perec por su primera novela, "Les choses", y una ponencia en francés de los miembros actuales de OuLiPo en un homenaje a Perec bastante divertido.