¿Buena web = más ingresos?

Demostrar que una buena página web, dentro de cualquier tipo de organización, tiene repercusiones comerciales, siempre favorables, suele ser una tarea sencilla y complicada al mismo tiempo. Por un lado, los recursos existentes hacen de la *monitorización *de la web la parte sencilla del trabajo, pues cada vez su instalación

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Demostrar que una buena página web, dentro de cualquier tipo de organización, tiene repercusiones comerciales, siempre favorables, suele ser una tarea sencilla y complicada al mismo tiempo.

Por un lado, los recursos existentes hacen de la *monitorización *de la web la parte sencilla del trabajo, pues cada vez su instalación es más fácil. Hablamos de las estadísticas de visitas gratuitas y de otros mecanismos de medición de la popularidad de un sitio, como el PageRank, Alexa, o el portal Technorati.

Por lo general, los datos recabados se traducen en que ustedes están mejor ahora que antes, cuando no tenían página o la que tenían estaba obsoleta, era ineficaz o, directamente, una chapuza (¡la solución precaria y provisional de los comienzos!). Están mejor ahora que cuentan, por fin, con una verdadera herramienta de trabajo, con la que la organización ha pasado de una situación de invisibilidad para su target a otra de visibilidad manifiesta.

Un esfuerzo extra en mejorar el posicionamiento web *provoca otro efecto: junto a ese público *natural, llega por aluvión otro inesperado y no menos interesante en el que la organización no había pensado antes. Son los clientes casuales, los que ?pasaban por allí? y decidieron entrar porque su web se encontraba en el momento justo y en el lugar apropiado.

Hasta aquí parece evidente la repercusión comercial de un buen sitio web. ¿Y la parte complicada? Lo difícil de este negocio es conseguir romper hábitos, prejuicios o lugares comunes que se interponen entre la organización y la empresa tecnológica.

Las barreras son todavía altas y variadas. En la mente de la mayoría, un departamento de informática y una empresa tecnológica comparten una misma naturaleza. La realidad es otra: el primero, usual en las organizaciones de tamaño medio, se centra en el software y el hardware; las empresas tecnológicas, mucho más recientes, van más allá ocupándose en aportar soluciones para Internet.

Errores de concepto como este, o el cuestionamiento de la propia incidencia de la red en las sociedades modernas, que a muchos todavía les cuesta admitir, contribuyen a empequeñecer el impacto comercial que una buena web puede proporcionar a una empresa.